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Hemorragia postparto anormal: Cómo reconocerla y tratarla

Dar a luz a un bebé sano y convertirte en madre produce una sensación muy emocionante para muchas mujeres. Sin embargo, algunas complicaciones durante el posparto pueden ensombrecer la felicidad de la maternidad. La hemorragia vaginal después del parto es una de ellas.

Después del parto, es normal presentar sangrado vaginal y flujo vaginal. Esto se conoce como loquios. Por lo general, son una mezcla de tejido uterino, mucosidad y sangre. Este mecanismo es natural. Después de dar a luz, tu cuerpo utiliza el sangrado vaginal para deshacerse de los loquios provenientes del útero. Esto forma parte del proceso de recuperación y, por lo tanto, es bastante normal. 

En los primeros días después del parto, el sangrado puede ser abundante. Pero gradualmente disminuirá a medida que pasan los días y para la sexta semana después del parto, se habrá detenido.

La hemorragia puerperal puede ocasionarse por: 

  • Atonía uterina. La causa más común de hemorragia posparto es la atonía uterina. Esta es una afección en la que el útero, por alguna razón, no se contrae después del parto. Esto pone a la madre en riesgo de hemorragia puerperal (PPH, por sus siglas en inglés). De hecho, la atonía uterina es la principal causa de hemorragia después del parto. 
  • Laceración. Es posible que presentes sangrado después del parto debido a laceraciones uterinas, cervicouterinas o vaginales. Es posible que tu médico necesite hacerte un examen completo para descartar las laceraciones como causa de la hemorragia puerperal (PPH, por sus siglas en inglés). Un desgarro vaginal puede ser otra de las causas de la hemorragia puerperal. Esto es algo que tu médico debería tener presente y debe confirmar o descartar como la causa de la hemorragia. Hay varios factores de riesgo para el desgarro uterino, entre los que se encuentran un parto vaginal después de una cesárea, cicatrices uterinas y traumatismo.
  • Placenta retenida o atrapada. Una placenta retenida o atrapada tiene lugar cuando la placenta no es expulsada del útero. Generalmente, esto ocurre cuando la placenta se desprende parcialmente del revestimiento del útero, lo que causa una contracción uterina inadecuada. Así que todos los vasos sanguíneos dentro del útero seguirán sangrando mientras la placenta esté retenida en el útero. 
  • Placenta adherida. Esta es una alteración en la que la placenta se adhiere con demasiada profundidad en la pared uterina. Hay otras dos alteraciones similares: placenta increta y placenta percreta. Estas tres alteraciones se diferencian por la anormalidad (es decir, la profundidad) de su adherencia a la pared uterina. La ocurrencia de placenta adherida puede causar hemorragia puerperal (PPH, por sus siglas en inglés), especialmente cuando el obstetra intenta extraer la placenta.
  • Inversión uterina. Esta es una complicación que ocurre después del parto, cuando el útero se evierte (se vuelve del revés). Cuando esto sucede, pueden presentarse síntomas como el sangrado posparto, la presión arterial baja y el dolor abdominal. Puede ocurrir una inversión uterina si la musculatura uterina es débil o si el cordón umbilical es corto.

Las causas comunes de sangrado después del parto por cesárea son:

  • Traumatismo uterino
  • Placenta adherida
  • Atonía uterina
  • Laceraciones.

Después del parto, puedes esperar tener algo de sangrado y manchado. Esto puede durar unas 4-6 semanas. 

Según los expertos médicos, la pérdida de sangre excesiva se diagnostica cuando una mujer pierde más de 500 ml de sangre tras el parto vaginal y más de 1000 ml tras el parto por cesárea. Esto puede causar muchas complicaciones que pueden poner en riesgo tu salud en general.

El sangrado excesivo después de dar a luz se conoce como hemorragia puerperal. 

Es más probable que ocurra dentro de las primeras 24 horas después del parto. Pero puede ocurrir en cualquier momento dentro de las primeras 12 semanas después de haber dado a luz.

¿Cómo saber si el sangrado que presentas después del parto es anormal? Es posible que muchas mujeres desconocen que tienen una hemorragia puerperal hasta que empiezan a presentar ciertos síntomas que acompañan a esta alteración, como la debilidad, náuseas, taquicardia y mareos. Sin embargo, ¿cómo puedes reconocer si tienes un sangrado anormal antes de llegar a presentar estos síntomas? 

  1. La cantidad de sangre que pierdes: sangrado que empapa más de una compresa por hora. 
  2. Coágulos de sangre: los coágulos de sangre parecen anormalmente grandes (más grandes que una ciruela), incluso para lo que estás acostumbrada.
  3. Tipo de flujo de la sangre: hay un flujo continuo que parece no detenerse. 

Otros signos que pueden acompañar al sangrado posparto anormal son:

  • Presión arterial baja (hipotensión)
  • Mareo
  • Debilidad
  • Náuseas
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Desmayo
  • Visión borrosa
  • Escalofríos
  • Inquietud
  • Respiración rápida
  • Dolor e hinchazón en la vagina y el área cercana, si el sangrado proviene de un hematoma.  

Si notas que estás sangrando de manera excesiva y continua, esta es una señal importante de que estás presentando una hemorragia puerperal. Es comprensible que pienses que es normal. Pero cuando comienzas a presentar otros síntomas, como aumento de la frecuencia cardíaca, respiración rápida y náuseas además del sangrado abundante, este es un indicio claro de que definitivamente algo va mal.

Hay varias formas de tratar la hemorragia puerperal. La elección del tratamiento depende de la causa y la gravedad de la misma.  

Algunas opciones de tratamiento para la hemorragia puerperal son:

Medicación. Los fármacos uterotónicos suelen ser la primera elección de tratamiento para la hemorragia puerperal. La oxitocina generalmente se recomienda como fármaco uterotónico.

Masaje uterino. Cuando su médico determine que hay una hemorragia puerperal, es posible que intente detenerla con un masaje uterino. Esto ayuda a que el útero se contraiga, lo que en consecuencia detiene el sangrado. 

Taponamiento con balón. Un taponamiento uterino con balón también es bastante eficaz para detener la hemorragia puerperal. Este tratamiento funciona al inflar un balón de Bakri dentro del útero para añadir presión y detener la hemorragia. 

Cirugía. Hay dos tipos de procedimientos quirúrgicos que un médico puede recomendar para detener la hemorragia puerperal: 

  • Histerectomía: una intervención quirúrgica para extirpar el útero.
  • Laparotomía: una intervención quirúrgica que implica practicar una incisión en el abdomen para determinar la causa de la hemorragia e intentar detenerla. 

Transfusión de sangre. Este método implica introducir por vía intravenosa sangre nueva a tu cuerpo para reemplazar la sangre perdida. 

Embolización de la arteria uterina. Con este método, el radiólogo realiza pruebas especiales para determinar qué vaso sanguíneo está sangrando. Luego, el radiólogo inyecta pequeñas partículas en el vaso para detener la hemorragia. 

Extracción de la placenta. Este método consiste en extraer los restos de la placenta que se encuentran en el útero, ya sea de forma manual o con herramientas especiales.

Consulta a tu médico para decidir cuál es el mejor tratamiento para ti.

Durante tu período de recuperación posparto, es importante que evites cualquier tipo de actividad o ejercicio vigoroso, especialmente si tuviste hemorragia puerperal. Se recomienda que descanses mucho. 

Además, estate atenta a lo que comes y bebes. Come alimentos ricos en hierro como:

  • Carnes rojas y mariscos
  • Vegetales de hojas verde oscuro como la espinaca
  • Pipas de calabaza, frutos secos y garbanzos
  • Lentejas
  • Judías y guisantes.

La razón por la que es importante consumir una dieta rica en hierro después de haber sufrido una hemorragia puerperal es porque tu cuerpo desarrolla deficiencia de hierro; una alteración conocida como anemia por deficiencia de hierro. Necesitas aumentar la concentración de hierro en tu cuerpo porque el hierro juega un papel importante en la producción de hemoglobina. 

Es igual de importante que añadas alimentos ricos en vitamina C a tu dieta, ya que ayuda a tu cuerpo a absorber el hierro. Entre los alimentos que debes evitar están los productos lácteos debido a su contenido en calcio. 

El calcio puede dificultar que tu cuerpo absorba el hierro. Además, añade alimentos altos en fibra a tu dieta como los cereales integrales y frutas para evitar el estreñimiento. 

Por último, cuida tu salud mental y tu bienestar. Es frecuente que muchas mujeres que han padecido una hemorragia puerperal presenten depresión posparto. Si tienes depresión posparto, habla con alguien o únete a un grupo de apoyo de mujeres que han pasado por una experiencia similar. Nada puede ayudarte más en el camino a tu recuperación que el apoyo de tus familiares y amigos. Te sorprenderá lo rápido que te recuperarás tanto física como mentalmente. 

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https://www.healthline.com/health/pregnancy/complications-cesarean-section#bleeding



https://www.webmd.com/women/vaginal-bleeding-after-birth-when-to-call-doctor#1



https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/iron-deficiency-anemia/symptoms-causes/syc-20355034



https://www.stanfordchildrens.org/en/topic/default?id=postpartum-hemorrhage-90-P02486



https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedhealth/PMH0011920/


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