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  2. La recuperación tras el parto
  3. Complicaciones

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6 síntomas del posparto que no debes descuidar

Dar a luz a un bebé es algo que debe darte alegría y con lo que ganas el emocionante título de «mamá», lo que te hará olvidar todo el dolor que vino consigo. Sin embargo, hay varios signos de alarma en el puerperio con respecto a tu salud que no debes descuidar. Asegúrate de que los conoces.

La hemorragia puerperal es un síntoma frecuente, tanto después del parto vaginal como por cesárea, y que te indica que algo no está bien. 

Por naturaleza, se espera que una mujer que acaba de dar a luz tenga una pérdida de sangre de cerca de 30,5 pulgadas cúbicas (500 ml). 

Desgraciadamente, esta situación puede convertirse en una hemorragia puerperal cuando el útero no logra contraerse adecuadamente después de la expulsión de la placenta o debido a laceraciones y desgarros en el útero, la vagina o el cuello uterino y que, por lo tanto, origina un sangrado excesivo que puede hacer que tengas que cambiarte de compresa frecuentemente en una misma hora. 

Si este sangrado excesivo se presenta después de una o dos semanas posparto, puede deberse a restos de placenta que se encuentran retenidos en tu útero y que no fueron expulsados.

Esto es algo que también te pone en un mayor riesgo de hemorragia puerperal y por tanto no debes descuidarlo. Si ya estás en casa y notas este síntoma, la primera persona a quien debes consultar es a tu médico. En el caso de tener restos de placenta, tu médico podría recomendarte un procedimiento quirúrgico para extraerlos. Si todavía estás en el hospital y detectas esta situación que puede poner en peligro tu vida, debes indicarlo a la matrona o a la doula en caso de que tu médico no esté disponible, para que te ayude a palpar tu útero y a estimular las contracciones o para que te recete la hormona oxitocina sintética, según sea el caso.

Algunas complicaciones de la hemorragia puerperio l son anemia, choque hemorrágico o incluso la muerte. Pase lo que pase, si notas este sangrado excesivo o coágulos en el posparto que sean más grandes que una moneda de 2 euros, no dudes en comunicárselo a tu médico, ya que es importante que tengas presente que la hemorragia puerperal es la tercera causa más frecuente de muerte materna.

Tener fiebre después del parto no es normal y, por esta razón, no debería pasar inadvertido. La fiebre puerperal puede ser un signo de sepsis puerperal

El síndrome séptico es un cuadro clínico en el que la infección se extiende desde una parte del cuerpo, que suele ser el punto de entrada de las bacterias, hasta el resto del cuerpo y que causa fiebres muy altas. Este síndrome se presenta debido al uso inadecuado de técnicas de esterilización durante el parto vaginal o al realizar y suturar la incisión durante el parto por cesárea. Los síntomas de fiebre puerperal pueden ser fiebres altas de 38 ºC (100 ºF) o más, inmediatamente después del parto o unos días después.

En la mayoría de los casos, esta fiebre puede acompañarse de sensación de frío, dificultad para respirar y taquicardia, donde la frecuencia cardíaca supera los 100 latidos por minuto. Alerta a tu médico cuando notes fiebre después del parto, durante 48 horas o más y que persista después de haber aplicado los remedios caseros recomendados.

Estos dos síntomas son comunes en las mujeres embarazadas y después del parto, y puede ser resultado de la presión que el bebé ejerce sobre las venas abdominales inferiores. La mayoría de los médicos sugieren mejorar la dieta después del embarazo y consumir alimentos ricos en fibra y líquidos que puedan ayudarte a mejorar tus evacuaciones y reducir la hinchazón de estas venas.

Tu médico puede recomendarte que uses ciertos aerosoles de venta libre y pomadas, y que apliques una compresa de agua fría y baños de asiento para ayudarte a reducir la incomodidad. Asegúrate de informarle a tu médico si estás usando cualquier tipo de medicamento, especialmente en el caso de haber tenido una episiotomía previa.

Sin embargo, tu dieta después del parto debería ser una de tus prioridades, ya que influirá mucho en la prevención de esta situación.

Esto es completamente diferente a tus calambres abdominales normales. Es una afección, a menudo considerada rara, y que se suele denominar síndrome de HELLP. Este síndrome puede desarrollarse durante el embarazo, persistir durante este y, posiblemente, hasta una semana o dos después del parto. Las investigaciones indican que HELLP puede ser potencialmente mortal, ya que afecta el hígado y a la capacidad de coagulación de tu sangre. Algunos de los síntomas son:

  • Dolor de cabeza
  • Dolor intenso en la parte superior del estómago
  • Sensación de malestar.

Lo único que puedes hacer en este caso es informar a tu médico de tu situación y de los síntomas que has observado para ayudarle a que te recomiende el tratamiento adecuado para este síndrome.

La mayoría de las veces, esto refiere a la infección uterina puerperal. La infección uterina puede ser el resultado de una placenta retenida.

Normalmente, la placenta se expulsa de la vagina 20 minutos después del parto. Cuando esto sucede y algunos restos de placenta se quedan retenidos en el útero, puede causar una infección.

Los signos de una infección uterina puerperal pueden ser un flujo con mal olor, útero hinchado y sensible, y aumento rápido en el número de glóbulos blancos lo que es anormal. Además, una infección en el saco amniótico, especialmente durante el parto, puede provocar una infección en el posparto. La incisión que se realiza durante una cesárea puede causar una infección uterina.

Un signo de infección uterina después de la cesárea es pus de color rojo en el área de la incisión que, si no es tratado por personal sanitario entrenado, puede causar complicaciones postparto o después de la cesárea, como la endomiometritis.

Así que ante la duda de la naturaleza de ese pus o si sientes picazón, avisa a tu médico para que te dé un tratamiento que te deje tan feliz como estabas cuando sostuviste a tu bebé en tus brazos por primera vez.

Tener una etapa de tristeza después del parto es normal. Esto indica que estás ansiosa por las nuevas responsabilidades que vienen con un recién nacido o que tus cambios hormonales están jugándote una mala pasada.

Pero cuando esto pasa de una simple ansiedad a actos de violencia, irritabilidad no motivada y cambios repentinos de humor que te dejan con un sentimiento de depresión intensa durante un largo periodo, entonces lo primero en lo que debes pensar es en la depresión posparto (PPD, por sus siglas en inglés).

Los síntomas de la depresión postparto se presentan en la mayoría de las mujeres hacia las dos semanas o pocos meses después del parto. Algunos signos de depresión posparto pueden ser sentimientos intensos de desesperación y variaciones en los niveles hormonales. Además, otro signo de depresión posparto es el dolor físico después del parto que dificulte a las mujeres afrontar su nuevo papel de madre. Una sensación abrumadora de miedo, culpa, soledad y enfado son indicadores de depresión posparto (PPD, por sus siglas en inglés).

Otros signos son una falta de interés en el bebé, conducta anormal hacia tu recién nacido o pensamientos violentos que te pueden llevar a hacerle daño. La depresión posparto (PPD, por sus siglas en inglés) requiere atención inmediata por parte de tu médico y no deberías quedarte en casa a esperar a que se te pase, ya que esto puede ser peligroso para tu recién nacido.

Otros síntomas que pueden aparecer después del parto y que puedes considerar señales de alarma de que tienes una alteración en tu organismo son:

  • Flujo vaginal anormal, inicialmente con sangre (loquios)
  • Dolor intenso durante las relaciones sexuales después del parto
  • Dolor de cabeza intenso que puede indicar preeclampsia, es decir, hipertensión inducida por el embarazo.
  • Área sensible y enrojecida en el pecho, lo que indica mastitis.
  • Incontinencia urinaria y fecal
  • Conductos lácteos obstruidos que pueden ocasionar que tus pechos se hinchen o enrojecen y te duelan.
  • Micción dolorosa
  • Estrías y otros muchos síntomas que causan molestias después del parto.

Los médicos de todo el mundo recomiendan a las mujeres apuntarse a atención posnatal después de dar a luz para que puedan ser observadas durante sus primeros 3-4 meses después del parto.

Esto le ayudará a tu médico a entender la forma normal en la que tu cuerpo reacciona al parto y poder detectar oportunamente cualquier anormalidad en el proceso de reajuste de tu organismo después del parto y tratarlo. Durante este periodo, no solo se hace un control de tu cuerpo, sino también del de tu bebé.

Por esta razón, como mujer que acaba de entrar en el papel de madre, no ignores las recomendaciones de tu médico de someterte a un control posparto durante varios meses después del parto. Esto contribuirá indudablemente a garantizar una salud óptima para ti y tu recién nacido. Que tengas una vida feliz como mamá.

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