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Qué le ocurre a la vagina después del parto: 8 cosas que deberían saber las mamás primerizas

Es natural que la vagina de una mujer cambie después de haber dado a luz. Sigue leyendo para descubrir lo que debes esperar que le ocurra después del parto.

Es natural que la mujer experimentalos cambios en la vagina después del parto. Es posible que parezca más grande o más ancha. También es posible haya sensibilidad o incluso sequedad.

Por eso, no es sorprendente oír a mujeres, especialmente a madres primerizas, haciendo este tipo de preguntas al médico:

  • ¿La vagina se queda igual después de dar a luz?
  • ¿Es verdad que después del parto la vagina se queda floja?
  • ¿Qué le ocurre al cuerpo después del parto?
  • ¿Cómo puedo fortalecer la vagina después de dar a luz?

Por supuesto, estas preocupaciones son legítimas porque la mayoría de las mujeres quieren volver a su vida normal después del parto, y entre otras cosas a tener relaciones sexuales con sus parejas. Y quieren asegurarse de que todo va bien ahí abajo antes de mantener relaciones. Así que es normal.

La vagina está estructurada de manera que puede expandirse y contraerse. 

Cuando una mujer queda embarazada, se liberan muchas hormonas, y la más importante es la progesterona. Cuando el bebé está preparado para nacer, se activa una cascada de reacciones hormonales, se liberan estrógenos y relaxina, además de otras importantes sustancias. 

Los estrógenos aumentan el riego sanguíneo hacia la vagina para mantener el tejido vaginal elástico. Los estrógenos son los que hacen posible que la vagina se expanda y se contraiga. Por eso, cuando una mujer da a luz, las paredes vaginales son capaces de estirarse para permitir el paso del bebé.  

La relaxina (como su propio nombre indica) relaja los ligamentos pélvicos y ablanda y ensancha el cuello uterino para permitir que el bebé nazca desde el útero al mundo. Estas dos hormonas hacen posible que las mujeres tengan un parto vaginal. 

Hay un par de cosas que puedes esperar que le ocurran a la vagina después del parto. 
  • Irritación en la zona vaginal
  • Sequedad vaginal
  • Laxitud vaginal (o vagina floja)

Es normal que la vagina postparto se hinche, debido obviamente a tanto estiramiento. Incluso aunque el perineo haya quedado intacto después del parto, sentirás cierta irritación porque la zona se queda dolorida de tanto estirarse. 

Puede que sigas sintiendo esta incomodidad vaginal durante unas cinco semanas, pero debería aliviarse con el paso de los días. Lo que puedes hacer para intentar calmar el dolor y la irritación es poner compresas frías en la zona. También puede ayudarte sentarte en una almohada o en cualquier otra superficie blanda. 

Si durante el parto vaginal se producen desgarros espontáneos en el perineo o por una episiotomía, puede que sufras dolor e irritación. Los desgarros perineales requieren puntos de sutura, pero no todos los desgarros los necesitan, ya que algunos se consideran leves y pueden curarse solos. 

Los desgarros perineales son desgarros naturales, que se producen durante el parto. Cuando la piel o el tejido blando del perineo se someten a demasiada tensión, se desgarra. Esto puede ocurrir si la cabeza del bebé es más ancha que el tamaño del orificio vaginal. 

Una episiotomía es cuando el médico realiza una pequeña incisión quirúrgica en el perineo (el tejido blando que se va desde el ano hasta el orificio vaginal) para aumentar el tamaño del orificio y permitir que el bebé salga con comodidad.  

Si hay desgarros perineales, pueden tardar hasta 14 días o menos en curarse si la gravedad de las lesiones después del parto es considerablemente baja. El médico también puede recetar antibióticos y analgésicos. 

Además, es importante cuidar la herida limpiándola bien para prevenir el riesgo de una infección. 

Cuando se producen desgarros perineales durante el parto, pueden ser graves o no. Hay cuatro tipos de desgarros perineales.

  • De primer grado: desgarros de la piel del perineo o de la mucosa vaginal sin daño muscular
  • De segundo grado: los desgarros llegan a los músculos de la vagina y al perineo
  • De tercer grado: daño en los músculos internos y externos del ano
  • De cuarto grado: el daño en la zona del esfínter anal y los desgarros llegan al recto o al canal anal. 

Durante el parto, la vagina se estira mientras la cabeza del bebé intenta pasar a través del orificio vaginal. Durante este proceso, el perineo, la vagina y el cuello uterino están sometidos a una gran tensión. Si la tensión es demasiado elevada, el perineo y la vagina pueden sufrir desgarros mientras el bebé sigue intentando empujar a través del orificio vaginal. 

Si ese es el caso, seguramente sentirás una gran incomodidad. Pero con un buen cuidado perineal posparto, deberías estar como nueva en un par de semanas. 

Es muy importante cuidar adecuadamente la vagina después de un parto natural, sobre todo si tienes puntos de sutura vaginales.

Lo último que necesitas es que los puntos se desgarren o que la herida se infecte. Por eso te contamos qué tienes que hacer y qué no para cuidar tu vagina después del parto.

  • Ejercicio

La idea de hacer ejercicio después de dar a luz puede parecer demasiado, especialmente para las madres primerizas. Pero hacer ejercicio después de dar a luz ayuda al proceso de curación. Puedes empezar con ejercicios sencillos como caminar. La clave es que el ejercicio sea ligero y sencillo. 

Ejercita también el suelo pélvico con los ejercicios de Kegel. Esto ayuda a tonificar los músculos vaginales y otros músculos del suelo pélvico devolviéndolos a su forma y tamaño de antes del parto. Estos ejercicios también ayudan a prevenir la incontinencia urinaria posparto (pérdida involuntaria de orina). 

  • Lávate con agua

Cuando te bañes, asegúrate de evitar jabones agresivos. Además, lava la zona vaginal con agua después de ir al servicio. Evita utilizar papel para limpiarte, aunque sea orina. En su lugar, utiliza una botella de lavado perineal y rocía agua alrededor de la zona vaginal de delante hacia detrás, después seca la zona con una toalla de algodón. 

Algunas mujeres utilizan secadores para secar la zona. Es algo que deberías evitar, ya que daña los tejidos y ralentiza la recuperación. 

  • Tratamiento con frío

Para aliviar el dolor y la irritación alrededor de la zona vaginal, coloca una compresa fría o una bolsa de hielo en la zona durante unos 15 minutos. Puedes coger un poco de hielo y envolverlo con un trapo fino y limpio o comprar bolsas de frío. Según la irritación que sientas, puedes hacerlo un par de veces cada día. 

  • Date baños calientes

En lugar de duchas, date baños calientes. Añade aceites que tengan propiedades analgésicas y antisépticas, como el de lavanda o de manzanilla para aliviar el dolor. Además, es una excelente manera de relajar los músculos cansados y doloridos. 

  • Utiliza hierbas

Al luchar contra un trastorno, una enfermedad o una infección, las hierbas pueden proporcionar un alivio real de cualquier síntoma que estés sufriendo debido a tu afección. No puedes equivocarte con las hierbas, ya que son naturales y tienen cantidad de propiedades saludables. Pero no te olvides de las posibles alergias que pueden causar. 

El árnica, también conocido como tabaco de montaña o hierba de las caídas, es una hierba famosa porque reduce el dolor y la hinchazón. También se dice que estimula la reparación de los tejidos. 

Así que puede que te interese probarlo, pero es importante tener en cuenta que hay pocos datos sobre esta hierba y sus efectos. De modo que quizá sea mejor que le preguntes al médico antes de usarla. 

  • No utilices tampones, ya que aumentan el riesgo de infección. En su lugar, utiliza compresas de posparto o las normales. Las primeras son más largas, más suaves y mucho más absorbentes. Pero asegúrate de cambiar las compresas con regularidad para evitar contraer una infección. Se recomienda cambiar las compresas cada 1 o 2 horas durante los primeros días y después cada 3 o 4 horas. 
  • En la ducha, evita utilizar jabones de baño o geles de ducha que contengan químicos agresivos.
  • No utilices papel para limpiarte después de ir al servicio, ya que esto podría aumentar la irritación y empeorar el dolor de la zona vaginal. Utiliza agua templada para limpiarte y toallas de algodón para secarte. 
  • Evita llevar ropa ajustada. 
  • Evita utilizar lociones o cremas que contengan esteroides, pues se sabe que retrasan el proceso de curación. 
  • No ignores el dolor de la zona vaginal si persiste durante mucho tiempo. Busca ayuda médica inmediatamente si el dolor persiste incluso después de tomar medicamentos con receta y de cuidar adecuadamente tu zona vaginal.

En el caso de un parto vaginal normal, tarda en torno a 6 y 8 semanas en recuperarse. Pero si has tenido complicaciones después del parto vaginal, como desgarros vaginales, puede que tarde más en recuperarse, según la gravedad de la afección.

Esto no debería ser motivo de estrés ni de frustración. Deja que tu cuerpo se recupere. Relájate más, lleva una alimentación saludable, haz ejercicio y pasa tiempo con tu retoño.

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