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Problemas y cambios en la menopausia

Los cambios en la vagina por la menopausia son considerables. En este momento de la vida de una mujer, es esencial un óptimo confort de la zona vulvar y vaginal. Hay varias maneras de prevenir la atrofia vulvovaginal o el síndrome genitourinario.

La menopausia sucede cuando los ovarios ya no liberan un óvulo cada mes y el ciclo menstrual se detiene por completo. Algunos de los cambios fisiológicos que ocurren en la menopausia son los siguientes:

  • La mujer promedio engorda entre 1 y 2,5 kilos en la transición de la perimenopausia a la menopausia. Esto se debe a la caída en los niveles de estrógeno en la menopausia. 
  • La mayoría de las mujeres sienten sofocos, a menudo con rubor y sudoración. Otros cambios que ocurren en la menopausia son tener períodos irregulares o la falta del período, fatiga, depresión, irritabilidad, dolores articulares y musculares, palpitaciones, sequedad vaginal, picazón y quemazón, empeoramiento de la vista, incremento de arrugas, falta de fuerza muscular y problemas de control de la vejiga.
  • Las variaciones hormonales de la menopausia también interfieren con el sueño nocturno y causan insomnio.  
  • Cambios de humor, alternando alegría, tristeza y depresión. 
  • Los huesos pueden volverse más frágiles, con un riesgo mayor de osteoporosis. La densidad ósea cae en la menopausia, aumentando la probabilidad de sufrir fracturas.
  • La caída de estrógeno en la menopausia reduce el deseo sexual o libido.
  • Se dice también que la menopausia afecta la memoria, lo que aumenta el riesgo de Alzheimer. 

Antes de que llegue la menopausia, la vagina recibe grandes cantidades de la hormona estrógeno, que la mantiene lubricada y elástica. No hay cambios en las paredes vaginales y el revestimiento vaginal. El revestimiento es más grueso y tiene más pliegues, lo que permite su estiramiento en las relaciones sexuales y el parto.

  • El revestimiento vaginal se vuelve más fino, más seco, menos elástico y menos flexible.
  • Menor lubricación vaginal.
  • Atrofia vaginal: evitar las relaciones sexuales por dolor y molestias.
  • El revestimiento vaginal tiene menos pliegues por la caída de los niveles de estrógeno
  • Los tejidos vaginales secos y frágiles pueden sangrar, tener heridas y desgarrarse durante las relaciones.
  • Poco vello púbico.
  • Genitales externos lisos y finos.
  • Prolapsos en el órgano pélvico (bultos en la pared de la vagina).

La menopausia es la época en la vida de una mujer (entre los 45 y 55 años) en la que disminuyen las hormonas reproductivas y los ovarios dejan de producir óvulos.

Entre otros cambios que ocurren en la menopausia, está la interrupción permanente del período menstrual. Se dice que una mujer es postmenopáusica cuando no ha tenido un período durante doce meses o más.

La menopausia puede producirse de las siguientes maneras:

  • Por un proceso natural de envejecimiento entre los 45 y 55 años de edad
  • Debido a una histerectomía (extirpación del útero)
  • Por quimioterapia o radioterapia
  • Por insuficiencia ovárica primaria

Uno de los mayores cambios que acompañan a la menopausia es la caída de los niveles de estrógeno. Con la caída de niveles de estrógeno tras la menopausia, los tejidos vaginales se vuelven más finos, más secos y menos elásticos. Este estado se denomina vaginitis atrófica o atrofia vaginal. 

Algunos de los cambios relacionados con este estado son molestias vaginales, picazón en y alrededor de la vagina, sequedad e irritación vaginal, tensión o acortamiento de la vagina, síntomas urinarios molestos, secreciones vaginales, rozaduras y quemazón, inflamación de las paredes de la vagina, menor lubricación vaginal durante las relaciones sexuales, o más infecciones en la zona, como infecciones por hongos o infecciones urinarias. Estos síntomas también causan dolor y sangrado durante las relaciones sexuales o la penetración vaginal (un trastorno llamado dispareunia). 

Antes de la menopausia, la vagina es acídica, pero en la menopausia se vuelve más alcalina, lo que aumenta la susceptibilidad a infecciones urinarias. Los niveles bajos de estrógeno tienen como consecuencia más infecciones urinarias y vaginitis en las mujeres postmenopáusicas.

Después de la menopausia, las ganas de tener relaciones sexuales se reducen por la anticipación del dolor. Un cambio mucho más complejo es la disminución de la libido o el deseo sexual. Los síntomas vaginales son un factor coadyuvante en la reducción del deseo sexual, así como otras fuentes de estrés como los cambios en la relación con tu pareja. 

Otros cambios vaginales tras la menopausia son:

  • Vaginitis: también llamada inflamación de la vagina, se da debido a una infección por hongos o bacterias o por irritación causada por jabones o productos de higiene. Los síntomas incluyen picazón, secreciones vaginales, quemazón e inflamación de la vulva y la vagina.
  • Vaginismo: espasmos o contracciones involuntarias de los tejidos de la entrada de la vagina que generan dolores punzantes. Es consecuencia de relaciones sexuales dolorosas por la falta de estrógeno y la atrofia vaginal. 

La candidiasis vaginal o vulvovaginal es una infección por un crecimiento excesivo de un hongo, el Candida albicans. Los síntomas incluyen dolor, picor y molestias. Es muy desagradable y molesto, y causa secreciones vaginales, a menudo blanquecinas (como queso fresco), espesas y generalmente inodoras. Una mayor susceptibilidad a la infección es otro efecto de tener sequedad vaginal tras la menopausia. Cuando disminuye la acidez de la vagina, pierde su capacidad para defenderse de infecciones como Candida albicans (candidiasis) y otros microbios.

En la transición hacia la menopausia, la caída de los niveles de estrógeno afecta significativamente la piel. Esta caída de los niveles de estrógeno aumenta la probabilidad de que la mucosa vaginal reduzca su grosor, además de piel caída y arrugas. Los niveles reducidos de estrógeno causan una producción y reparación menor de la elastina y el colágeno en la dermis.

La sequedad vaginal es causa de molestias para muchas mujeres postmenopáusicas. Es un trastorno incómodo y a menudo doloroso que ocurre de manera natural durante la perimenopausia y postmenopausia. Con la menopausia, cae fuertemente la producción de estrógeno, lo que genera sequedad. Es el signo más típico del síndrome genitourinario de la menopausia, también llamado vaginitis atrófica o atrofia vaginal. Los problemas relacionados con la sequedad vaginal incluyen un estrechamiento y acortamiento de la vagina, menor libido o deseo sexual y picazón, quemazón, molestias o irritación vaginal.

Con la menopausia, muchas mujeres notan una secreción acuosa vaginal olorosa que puede resultar preocupante. El cambio de pH de la vagina debido a la caída de estrógeno y las variaciones hormonales pueden causar un mal olor vaginal.

Durante la perimenopausia y la postmenopausia, los fibromas uterinos a menudo remiten debido a los menores niveles de estrógeno tipo hormona.

Existen varios tratamientos y remedios naturales para lidiar con la sequedad y la atrofia vaginal. Entre los tratamientos disponibles están los siguientes:

  • Lubricantes y cremas vaginales
  • Los productos como Astroglide, K-Y jelly, Sliquid, jojoba, aceite de coco, supositorios de vitamina E y el aloe vera pueden ayudar a hidratar la zona vaginal. 
  • Loción tópica vaginal

Una loción tópica vaginal puede reducir los síntomas de la sequedad vaginal. Se aplica directamente sobre la zona vaginal para aliviar los síntomas. Este tratamiento implica mucha menos absorción de estrógeno comparado con tomar estrógeno en píldoras. 

Algunos ejemplos de terapias de estrógeno tópicas son:

  • Anillo vaginal. Consiste en un anillo flexible que se introduce en la vagina para soltar estrógeno en los tejidos. La liberación de estrógeno por el anillo alivia las molestias vaginales tras la menopausia.  
  • Cremas vaginales. Estas se aplican en el interior de la vagina. Parte del estrógeno de la crema se absorbe en la sangre, lo que eleva los niveles de estrógeno en sangre de manera similar a las píldoras de estrógeno. Estas cremas son terapias eficaces y bien toleradas para la atrofia vaginal y la sequedad vaginal en comparación con un placebo.
  • Comprimido vaginal. En este tratamiento, se introduce un comprimido en la vagina. Ayuda a restaurar el estrógeno que se pierde en la menopausia.
  • Hidratantes vaginales. Se emplean para mantener los tejidos vaginales hidratados y sanos.
  • Ospemifeno. Es un modulador selectivo del receptor de estrógeno (SERM) que se toma de manera oral para tratar la atrofia vaginal. Ten en cuenta que este medicamento no está recomendado para las mujeres que han tenido cáncer de mama o tienen un alto riesgo de cáncer de mama.
  • Deshidroepiandrosterona (DHEA). Es un supositorio nocturno vaginal para el tratamiento de las relaciones sexuales dolorosas en mujeres menopáusicas.

Las mujeres menopáusicas y posmenopáusicas experimentan grandes cambios en su cuerpo, y especialmente en la vagina. Una vagina postmenopáusica puede enfrentarse a un estado llamado atrofia vaginal. Esto conlleva picazón, quemazón, secreciones vaginales y dolor. El revestimiento vaginal más fino en la menopausia produce dolor durante las relaciones sexuales. A esto se le llama dispareunia. Con respecto a la vulva, algunos de los cambios que ocurren durante y después de la menopausia son la caída del vello púbico y la reducción en tamaño de los labios.

Esto puede sonar muy desagradable, pero afortunadamente hay muchas ayudas disponibles. Varios tratamientos y remedios como los lubricantes y cremas vaginales y el estrógeno tópico ayudan a maximizar el confort en la zona vulvar y vaginal durante la menopausia.

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