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    ¿Qué es el sangrado libre? Todo sobre el movimiento de sangrado libre o free bleeding

    Actualizado el 15 de diciembre de 2022 |
    Publicado el 06 de diciembre de 2022
    Datos verificados
    Revisado por profesional médico Dra. Jenna Beckham, Ginecobstetra, WakeMed, Carolina del Norte, EE. UU.
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    El sangrado libre, es decir, optar por no usar productos para la menstruación, es una práctica centenaria. En este artículo, dos expertas nos aclaran si es saludable e higiénico.

    ¿De dónde viene el sangrado libre? La historia del sangrado libre se remonta a siglos atrás e incluso podría afirmarse que es algo tan antiguo como la propia humanidad. 

    Para algunas mujeres y personas que menstrúan, el sangrado libre, es decir, no usar productos para la menstruación, es una elección personal. Es una forma contundente de manifestarse contra el estigma del periodo y los costosos productos para la menstruación a los que millones de personas de todo el mundo no tienen acceso. Para otras personas, se trata de una opción más ecológica de afrontar su periodo. 

    La experiencia de cada uno con el periodo es muy personal. «Muchas personas sienten vergüenza cuando se manchan la ropa durante el periodo; el sangrado libre es una forma de intentar desestigmatizar esto», explica la Dra. Sara Twogood, ginecobstetra que forma parte de la junta médica de Flo. 

    Sigue leyendo para conocer el sangrado libre de la mano de dos ginecobstetras expertas, que explican la historia del movimiento moderno y si esta es una práctica saludable e higiénica.

    ¿Qué es el sangrado libre?

    El sangrado libre (también conocido como menstruación libre o free bleeding) es la práctica de menstruar sin usar ningún tipo de producto para ello, como tampones o compresas que absorban la sangre. ¿Por qué gusta el sangrado libre? Puede que al principio te parezca un poco chocante que te baje la regla y no utilizar compresas, pero, para algunas personas, es una experiencia increíblemente liberadora. 

    «Algunas personas optan por el sangrado libre como parte de un movimiento que busca normalizar la menstruación y eliminar el estigma que existe sobre esta», explica la Dra. Jenna Beckham, ginecobstetra, profesora adjunta y miembro de la junta médica de Flo. Sin embargo, debido a la pobreza menstrual que abunda en todo el mundo, otras personas «no lo hacen por elección propia, sino porque no pueden acceder a productos para la menstruación», añade.

    La pobreza menstrual es la falta de acceso a productos para la menstruación debido a las dificultades económicas. Según las estimaciones del Banco Mundial, un mínimo de 500 millones de mujeres y personas que menstrúan de todo el mundo no tienen acceso a los productos, la asistencia y los servicios pertinentes siempre que lo necesitan. Más de un 14 % de mujeres en edad universitaria de Estados Unidos ha sufrido pobreza menstrual en el último año, y un 10 % la vive cada mes. 

    Sorprendentemente algunas personas han recurrido al sangrado libre para poner de relieve estas desigualdades. Por ejemplo, Kiran Gandhi corrió la maratón de Londres en 2015 con sangrado de regla en sus mallas. Según sus propias palabras, pretendía «llamar la atención sobre mis hermanas, que no tienen acceso a tampones y que ocultan sus cólicos y su dolor como si no estuvieran sufriendo».

    La Dra. Beckham también señala que algunas de las personas que optan por el sangrado libre «pueden hacerlo por el impacto medioambiental de los productos menstruales de usar y tirar» o porque usar tampones y compresas con sangre les resulte incómodo. Si crees que el sangrado libre no es para ti, pero sí te gustaría tener una alternativa más sostenible para la regla, existen un montón de opciones reutilizables, como las bragas menstruales (sigue leyendo para obtener más información).

    Sangrado libre: historia del movimiento del sangrado libre

    Los primeros registros de periodos y sangrado libre son muy limitados. Sin embargo, los que tenemos se remontan a miles de años atrás. El historiador de la antigua Roma Plinio el Viejo escribió sobre los «maravillosos poderes» de las mujeres que menstrúan, llegando incluso a asegurar que podían hacer desaparecer los insectos de los campos de trigo con solo caminar por ellos desnudas. 

    Se considera que el movimiento moderno del sangrado libre se inició en 1970 en Estados Unidos, con el surgimiento del activismo menstrual. Esto coincidió con la epidemia del síndrome de choque tóxico, una enfermedad rara, pero que puede llegar a ser mortal, que ocurre cuando se deja un tampón puesto demasiado tiempo. Solo en 1980, murieron presuntamente 38 mujeres en Estados Unidos debido a un choque tóxico relacionado con el periodo (recuerda que los tampones solo pueden dejarse puestos durante un máximo de 8 horas).

    Las feministas de aquella época también se cuestionaron por qué se las avergonzaba por tener el periodo. La Dra. Twogood explica que, para estas activistas, el sangrado libre suponía «rebelarse contra la idea de que la sangre menstrual es algo por lo que se debe sentir vergüenza, o algo desagradable, antiestético o que debe ocultarse».

    Más recientemente, el movimiento se ha vinculado a motivaciones como la lucha contra el estigma de la menstruación y los elevados costes de los productos para la menstruación, y la defensa de la visibilidad de los hombres trans y las personas no binarias.

    En la actualidad, el estigma del periodo está muy extendido por todo el mundo. Según un estudio revisado por expertos, en el extremo occidental de Nepal, las mujeres y las niñas están obligadas a aislarse en cobertizos para el ganado y tienen prohibido tocar a otras personas u otros objetos durante su ciclo menstrual. En la India, el periodo está considerado como un tema tabú. 

    Es más, en un estudio en el que participaron más de 1000 estudiantes estadounidenses, un 76 % afirmó que existe la idea negativa de que los periodos son desagradables y antihigiénicos, y un 65 % se mostró de acuerdo con que la sociedad educa a las personas para que se sientan avergonzadas por sus periodos. 

    La Dra. Beckham coincide en que la lucha contra el estigma de la menstruación es un factor determinante a la hora de optar por el sangrado libre hoy en día, además de la sensibilización sobre los grupos marginados, como las personas trans y no binarias, que también tienen periodos. 

    «Más recientemente, el movimiento se ha vinculado a motivaciones como la lucha contra el estigma de la menstruación y los elevados costes de los productos para la menstruación, y la defensa de la visibilidad de los hombres trans y las personas no binarias, que también menstrúan», añade la Dra. Beckham.

    Sangrado libre: ¿es antihigiénico?

    Si crees que el sangrado libre puede ser una buena opción para ti, seguro que te estarás preguntando si es saludable e higiénico. 

    En general, se considera que el sangrado libre es saludable para la persona que lo practica, aunque debes tener en cuenta algunas cuestiones sobre las personas que te rodean. Esto se debe a que la sangre puede contener virus de transmisión sanguínea, como el VIH y la hepatitis C o B, que pueden sobrevivir fuera del organismo durante varios días e incluso semanas. 

    «Una regla básica es no exponer, de forma intencionada o no, fluidos corporales a otra persona sin su consentimiento, incluida la sangre del periodo», aconseja la Dra. Twogood. 

    Evalúa cada situación en la que podrías practicar el sangrado libre a medida que se presente. ¿Cuándo quieres practicar el sangrado libre? ¿Tienes pensado hacerlo durante todo el periodo o prefieres combinarlo con productos para la menstruación? Practicar el sangrado libre primero en casa puede ayudarte a hacerte una idea de cuánto vas a sangrar y de los días del ciclo en que el sangrado es más abundante.

    Consejos sobre cómo probar el sangrado libre

    Si bien puedes dejarte llevar por la sensación de empoderamiento que produce practicar el sangrado libre, la realidad es que también puede suponer acumular un montón de ropa sucia de la que limpiar los residuos de la menstruación. Y si bien no hay trucos para sangrar menos durante la regla, hay muchas opciones para practicarlo de forma más cómoda. 

    Algunas mujeres y personas que menstrúan deciden sangrar libremente en la ropa. Puedes optar por usar tu ropa interior habitual; algunas personas usan colores más claros de forma intencionada. Anota también este consejo: pon una toalla en el sofá o en la cama cuando te sientes o tumbes para que absorba las pérdidas. 

    También puedes optar por practicar el sangrado libre con ropa interior específica para el periodo (existe incluso ropa de baño para el periodo). Aunque los diseños varían ligeramente, la idea es que las microfibras de la ropa interior recojan y absorban la sangre del periodo para mantener la sensación de sequedad y evitar las pérdidas. 

    La Dra. Beckham comenta que «algunas personas utilizan ropa interior menstrual que incorpora algún componente antimicrobiano», lo cual evita el crecimiento bacteriano. 

    No debes llevar la ropa interior menstrual durante más de 12 horas, y, para eliminar los residuos de la menstruación, puedes lavarla a mano (asegúrate de que el agua salga limpia y no quede sangre en el tejido) o en la lavadora, en un ciclo para prendas delicadas y con agua fría. De cualquier modo, comprueba la etiqueta antes de lavar tu ropa interior menstrual por primera vez. 

    Sangrado libre: conclusión

    Para quienes opten por practicarlo, el sangrado libre es un instrumento muy eficaz para denunciar el estigma que sigue existiendo en todo el mundo en relación con el periodo, así como la difícil situación de millones de personas que no tienen acceso a productos para la menstruación.

    «Puede que el estigma vaya desapareciendo si personas de todos los géneros hablan del tema en voz alta, y evitando palabras y frases que busquen avergonzar al hablar de la menstruación», concluye la Dra. Twogood. 

    La forma en la que decidas afrontar tu periodo es algo muy personal, pero, si te apetece probar el sangrado libre, recuerda que es una práctica saludable e higiénica, que se remonta a siglos atrás, y que puedes realizar como y donde quieras.

    Referencias

    Amatya, Prabisha, et al. “Practice and Lived Experience of Menstrual Exiles (Chhaupadi) among Adolescent Girls in Far-Western Nepal.” PloS One, vol. 13, núm. 12, diciembre 2018, p. E0208260. Último acceso: 9 de agosto de 2022.

    Bobel, Chris. New Blood: Third-Wave Feminism and the Politics of Menstruation. Rutgers University Press, 2010. Último acceso: 9 de agosto de 2022.

    Cardoso, Lauren F., et al. “Period Poverty and Mental Health Implications among College-Aged Women in the United States.” BMC Women’s Health, vol. 21, núm. 1, enero 2021, p. 14. Último acceso: 9 de agosto de 2022.

    “Hepatitis B FAQs.” Centers